20140921

21 de septiembre

Hoy te vuelvo a escribir, Amada. 
Aún no te haz ido de mi, me lo dice mi espíritu y mi calma, mi calma que se descontrola cuando te pienso tantito, tal vez nunca te fuiste, te puse en stand by hasta controlar mi dolor, estás en otros brazos pero te deseo con locura que mata en los míos. 
Te extraño, te lo dije sutilmente y por un momento he creído que tú también. Vaya a saber la vida si me lees, pero te espero, ando al pie de la noche y del día, la explosión de deseo se apodera de mi cuando cierro los ojos e imagino tu cuerpo. 
Intercambiamos diálogos eternos, tu sonrisa se confunde con la mía, andamos como un par de locas buscando las indistintas tonterías que activan nuestra insania, a veces creo que eres mi media naranja, pero luego caigo en la cuenta que voy descalza. 
Ha de ser el hilo rojo que nos une y nos separa al mismo tiempo, y yo me siento en el bosque de las dudas a aguardar tu sombra.
Quiero ser nómada de tu mano, ir por la ruta del olvido y que no me olvides, por que yo, querida, aún con el síndrome de Alzheimer no me olvidaría de tus ojos naturaleza, recordaría tu nombre y todos sus acertijos.
Te observo beber la vida sigilosa, fumarte un porro y volar allá donde casi ni te encuentro.
Quisiera que tengas ansias locas de mis besos, y busques el humor de mis brazos rodeando tu cintura, llevándote a la gloria, regresando y yendo otra vez. 
hoy te vuelvo a querer tal y como todos los días, tal y como si me quisieras todavía.
y voy a ti como tu vienes a mi.
quien sabe queriéndonos en silencio.